El Tiempo | euskera | 5 de febrero de 2012
aquí esta la fecha
Es un de los lugares más privilegiado del entorno de Navarra en cuanto a la micología se refiere, ya que nos podemos encontrar desde las famosas setas de mayo (perretxikos), pasando por el más codiciado y abundante hongo beltza, a las Urrixixas, illarrakas, gibelurdinas… es decir nos encontramos con la más abundante variedades de hongos y setas del Pirineo.
Los inmensos bosques de hayas y algún pinar que otro hacen de Burguete el paraíso de los buenos y respetuosos micólogos. Hay que apuntar que todo el que desee recolectar cualquier tipo de seta u hongo debe acudir al Ayuntamiento para pedir que se le conceda un tarjeta para dicha recolección.
Hemingway, un personaje contradictorio, enigmático y atractivo, era un apasionado de esta región. Le gustaban los torrentes de agua helada que bajaban de las montañas, los bosques de hayas que no habían conocido nunca el hacha, y los pinares cimbreantes que se alzaban sobre las crestas. Era para él la región más salvaje de los Pirineos. Ofrecía la única zona de pesca de truchas que no había sido destrozada por ferrocarriles ni automóviles.
Hemingway rompió los moldes de la novela narrativa con "Fiesta" (1926), su primera obra larga. En esta obra, describe magistralmente esta región, la fonda (Hostal Burguete), a la dueña (Marieta, bisabuela del actual responsable) y a las jornadas de pesca en el río Irati. Los capítulos XI y XII, en el centro de la novela, son el núcleo y la clave de la obra. En estos capítulos, hay referencias muy concretas al entorno de Auritz-Burguete, como la visita de Roncesvalles, referencia indiscutible al Camino de Santiago.
La “Canción de Roldán” difundió el nombre de Roncesvalles entre los peregrinos medievales, de forma que el recuerdo de Carlomagno y Roldán quedó ligado para siempre a este paisaje, escenario de la batalla legendaria que en agosto del año 778 el ejercito del emperador Carlomagno fue derrotado por los vascones.
La creación de un centro asistencial para los peregrinos a Santiago de Compostela en el s. XII, acrecentó la fama de Roncesvalles por la generosa hospitalidad que brindaba.
Como muchas zonas de frontera ha sido paso fácil para todo tipo de mercancías desde hace muchos años atrás hasta casi nuestros días.
La zona francesa con la que muga el término de Auritz-Burguete es el Valle de Baigorri, Los Pueblos de Urepel, Banca y Alduides son los más próximos a nuestra villa.
Desde el núcleo urbano apenas hay 3 kilómetros a la frontera con Francia y unos 20 kilómetros a Urepel, que es el pueblo más próximo en el lado francés.
Sin embargo, por carretera nos encontramos, tras pasar Valcarlos, a Arneguy y más adelante a San Juan de Pie d´port.
Por esta razón, parte de la economía sumergida de la zona era gracias a las “peonadas” que se hacían para los jefes que controlaban la zona y que eran los que más dinero ganaban con esta actividad, desde el contrabando de ganado, a licor, puntillas , fardos de nylon…. Todo tipo de enseres que en aquellas épocas no abundaban por aquí.
Esta actividad forja un carácter especial en la gente que se ha dedicado a esto.
En las zonas de la montaña, la dieta, era bastante espartana.
Generalmente, por las mañanas, se solía empezar el día con una copa de aguardiente basto, llamado de pitarra, y algo de pan, para hacer las sopas de leche.
Llegaba así la hora del amaiketako, que solía ser algo de pan y queso, o costilla de cerdo en adobo.
Al mediodía, se tomaba un potaje de alubias, habas secas, o berza, con algo de tocino. Muchas veces, no había legumbre, y el guiso era de berza, con alguna patata y tocino. También algún puerro con unas patatas cocidas y algo de bacalao seco o congrio seco. Normalmente, el pan era de maiz.
En inviero, se solía sacar algún fruto seco, como complemento a una cena, que podía consistir en alguna sopa de ajo o sopas de verduras.
Los días de fiesta se podía comer garbanzos, y se sacaba el lomo de la manteca, tambien se solía matar algún pollo, y se remataba la comida con unas natillas o algún flan o arros con leche.
Las ranas , truchas, caracoles, muxarras y todo lo que nadase, corriese o volase, completaban la dieta de las zonas de montaña.